Anemia

¿Depresión o Anemia? cuando los síntomas te confunden.

La depresión y la anemia presentan síntomas comunes. Si un paciente con anemia pero que no padece depresión hace un cuestionario de autoevaluación para medirla, puede obtener puntuaciones para depresión moderada. Síntomas como cansancio, baja concentración, ausencia o bajada de libido y somatizaciones (como los problemas respiratorios) pueden apuntar en esa dirección. Si bien es cierto que ambos trastornos pueden darse simultáneamente, no está de más un diagnóstico diferencial con un análisis de sangre.

Por ser una anemia muy común en las mujeres en edad fértil (debido a ciclos menstruales cortos y abundantes sobre todo), nos referimos en concreto a la anemia de hierro también llamada anemia ferropénica.

¿Conoces los síntomas?

  • Palidez
  • Fatiga
  • Mareos
  • Dificultad para dormir
  • Cansancio o fatiga extrema
  • Dificultad para concentrarse
  • Irritabilidad
  • Caída del cabello
  • Dificultad para respirar

¿Qué la produce?

  • Pérdida de sangre (hemorragias)
  • Dieta inadecuada (pobre en este mineral)
  • Mala absorción por parte del organismo

¿Cómo prevenirla?

La OMS aconseja hacerlo a través de la dieta para lo que hay que consumir alimentos ricos en este mineral y potenciar su absorción. Los alimentos más recomendados por contenido y mayor absorción son las proteínas animales. Esto no significa que el mito de las espinacas y las lentejas se venga abajo, tienen mucho hierro sí, pero nuestro organismo no lo aprovecha tanto como el de origen animal (es el llamado hierro hemo, el cual no se ve tan influido como el no hemo por otras sustancias de la dieta y permite una absorción del 20-35%).

El mejor potenciador para su absorción es la vitamina C por tanto, hay que consumir simultáneamente alimentos ricos en vitamina C. Una buena idea es un filete con un zumo de naranja o un pescado al limón con perejil. El aceite de oliva también favorece su absorción.

Evita el té, café o bebidas ricas en polifenoles durante y después de comer pues disminuyen su aprovechamiento.

Si ya la padeces sigue las pautas de tu médico, te tratará con suplementos de hierro y llevará un seguimiento de tus niveles de hierro y las reservas de este mineral en tu organismo. Tu salud y tu calidad de vida mejorarán mucho, ¡no lo dejes!

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