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Obesidad Infantil

Obesidad Infantil

Tradicionalmente la obesidad infantil ha sido definida como el peso para la talla por encima del percentil 97 en las tablas de crecimiento y desarrollo.

La Obesidad Infantil es una condición donde el exceso de grasa corporal afecta negativamente la salud o bienestar de un niño. Como los métodos para determinar directamente la grasa corporal son complicados, el diagnóstico de la obesidad generalmente se base en el índice de masa corporal. Debido a la prevalencia de la obesidad en los niños y a sus muchos efectos adversos a la salud, se la ha reconocido como un problema  serio de salud pública.

Causas de la Obesidad infantil

  • Consumo excesivo de alimentos ricos en carbohidratos y grasas. A lo largo del tiempo la alimentación ha ido cambiado, esto ha producido un incremento en la ingesta calórica.
  • Disminución de consumo de frutas y verduras a expensas del aumento de consumo de comidas rápidas y chucherías dulces y saladas.
  • Sedentarismo, cada vez más niños pasan largas horas frente al televisor o computadora, en lugar de realizar deporte o ejercicio físico.
  • Sobrealimentación desde muy temprana edad debido al reemplazo de la lactancia materna por fórmulas artificiales y por la introducción precoz a la alimentación complementaria.

Es muy importante tratar esta enfermedad desde los comienzos para evitar complicaciones en la salud, tales como enfermedades cardiovasculares y enfermedades degenerativas. Por ello es necesario tomar conciencia de que la obesidad infantil de hoy puede reducir la calidad de vida de los futuros adultos.

Consecuencias de la obesidad infantil 

Probablemente ha oído hablar de las consecuencias de la obesidad en los adultos: colesterol alto, diabetes, problemas cardiacos, presión arterial alta, daños en las articulaciones, etc. lo que quizás no sepa es que estos problemas también afectan a los niños con aumento de peso.

Estas complicaciones de salud son muy serias para un niño porque ponen en peligro su desarrollo. En el caso de los niños latinos, estos problemas de salud pueden ser aún más graves que en el resto de la población infantil. Por ejemplo, la incidencia de diabetes tipo 2 es mucho mayor entre niños latinos con aumento de peso que en el resto de la población infantil obesa, por cuestiones genéticas (muchos latinos tienen una predisposición a padecer diabetes y trastornos relacionados con el desarrollo de la diabetes, como la resistencia a la insulina).

Los niños obesos cuyos padres son diabéticos tienen más posibilidades de desarrollar esta enfermedad.

Hay una larga lista de problemas de salud relacionados con la obesidad infantil. Algunos de los más comunes, aunque no tan frecuentes como los anteriores son: Hígado graso, Apnea, Trastornos menstruales, Problemas ortopédicos, Oscurecimiento de la piel en los pliegues, entre otros.

Los niños obesos suelen ser objeto de burlas y rechazo por parte de sus compañeros. Esta exclusión crea problemas psicológicos que se pueden extender hasta la vida adulta. Algunos de los problemas psicológicos más comunes de los niños obesos son: Baja autoestima, Percepción negativa de la imagen corporal, Depresión.

En definitiva, las consecuencias psicológicas de la obesidad son muy reales para la mayoría de los niños obesos, que necesitan la ayuda de los adultos y profesionales para superarlas. Si tu hijo tiene un problema de sobrepeso, consulta a un nutricionista que te guiará sobre como mejorar los hábitos de alimentación no solo del niño sino de todo el grupo familiar.

Prevención de la Obesidad Infantil

Un estilo de vida saludable puede ayudar a prevenir el sobrepeso y la obesidad. Muchos hábitos que forman parte del estilo de vida vienen de la infancia. Por lo tanto, los padres y las familias deben estimular a sus hijos a tomar decisiones sanas, como consumir una alimentación saludable y mantenerse activos.

Procure que un estilo de vida saludable sea la meta de toda la familia. Por ejemplo:

  • Siga un plan saludable de alimentación. Tome decisiones sanas respecto a las comidas; tenga en cuenta sus necesidades calóricas y las de su familia y concéntrese en el balance entre la energía que ingiere en los alimentos y la energía que gasta.
  • Preste atención al tamaño de las raciones. Fíjese en el tamaño de las raciones en los expendios de comidas rápidas y de otros restaurantes. Las raciones que se sirven allí a menudo son suficientes para dos o tres personas. El tamaño de las raciones de los niños debería ser menor que el de las raciones de los adultos. Disminuir el tamaño de las raciones le ayudará a lograr el balance entre la energía que ingiere y la energía que gasta.
  • Manténgase activo. Asegúrese de que el tiempo que dedica para usted mismo y para su familia incluya actividad física. Busque actividades que todos disfruten. Por ejemplo, salgan a caminar a paso rápido, a montar en bicicleta o a patinar o entrenen juntos para una caminata o una carrera.
  • Disminuya el tiempo que pasa frente a la pantalla. Limite el uso de televisores, computadoras, reproductores de DVD y videojuegos, porque restringe el tiempo que se dedica a la actividad física. Se recomiendan 2 horas o menos al día frente a la pantalla, sin contar con el tiempo relacionado con el trabajo o las tareas.

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