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Efectos negativos de una mala alimentación

Los efectos negativos de una mala alimentación son en principio el claro reflejo de la vida moderna colmada de ocupaciones que lleva a muchas personas a no contar con tiempo suficiente para preparar y consumir alimentos y comidas saludables.

Así, los hábitos alimentarios se han transformado de manera negativa y de allí la tendencia a comer mal abusando sobre todo de la “comida chatarra” que no solo la encontramos en la calle sino también en casa, dejando de consumir alimentos sanos tales como frutas y vegetales.

Conocer los efectos negativos de una mala alimentación puede ayudarnos a modificar ciertas conductas que hemos incorporado a nuestra vida diaria y reemplazarlas por otras más saludables que además pueden ayudarnos a bajar de peso y mantenernos en forma.

Un balance nutricional inadecuado, tanto por exceso como por falta de nutrientes afecta el organismo de maneras diferentes trayendo problemas de salud que con el tiempo pueden llegar a ser graves.

¿Cuáles son las consecuencias?

1- Obesidad o sobrepeso, cansancio y menor capacidad de trabajar: La obesidad que sufren algunas personas es genética, aunque gran parte de ellas son debidas a una mala alimentación y al sedentarismo.

2- Hipertensión: Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), las complicaciones de la hipertensión causan anualmente 9,4 millones de muertes. La hipertensión es la causa de por lo menos el 45% de las muertes por cardiopatías, y el 51% de las muertes por accidente cerebrovascular.

La hipertensión se puede prevenir modificando factores de riesgo como son una alimentación no balanceada y poca saludable, consumo acentuado del alcohol, falta de actividad física. El cigarrillo puede aumentar el riesgo de complicaciones de la hipertensión.

3- Enfermedades cardiovasculares (ECV): Según la OMS 17 millones de personas murieron por enfermedades cardiovasculares en 2008 y se estima que 23,3 millones de personas podrían morir por ECV en 2030.

El consumo de cigarrillo, una mala alimentación  y la inactividad física aumentan el riesgo de infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.

La realización de actividad física durante al menos treinta minutos al día, ayuda a prevenirlos. Comer al menos cinco raciones de frutas y vegetales al día y limitar el consumo de sal a menos de una cucharadita al día también ayuda a prevenir los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares.

4- Depresión: Está demostrado que el exceso de peso se asocia con un mayor riesgo de sufrir cuadros depresivos. La depresión es un trastorno mental frecuente que afecta a más de 350 millones de personas en el mundo.

5- Diabetes: En el mundo hay más de 347 millones de personas con diabetes.

Se prevé que la diabetes se convierta en el año 2030 en la séptima causa mundial de muerte.

Treinta minutos de actividad física de intensidad moderada todos los días y una dieta saludable pueden reducir drásticamente el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. La diabetes tipo 1 no puede prevenirse.

6- Cáncer: Más del 30% de los cánceres se podrían prevenir, principalmente evitando el cigarrillo, consumiendo alimentos sanos, realizando alguna actividad física y moderando el consumo de alcohol.

7- Mal funcionamiento cerebral: Las dietas ricas en vitaminas B, C, D y E y ácidos omega 3 se recomiendan para un buen funcionamiento cerebral, mientras que las altas en grasas trans, aceleran el envejecimiento cerebral, empeorando por tanto su correcto funcionamiento.

Especialmente, las dietas altas en azúcar son altamente tóxicas; disminuyen el nivel de vitamina E en sangre, pueden provocar somnolencia, irritabilidad o incapacidad de concentrarse.

Además de una correcta alimentación, el ejercicio mejorará la circulación de sangre hacia el cerebro y por tanto su correcto funcionamiento.

8- Envejecimiento acelerado: Comer en exceso y alimentos inadecuados produce una aceleración del envejecimiento celular.

Alimentos con alto contenido en azúcar,  carnes rojas y cualquiera que este excesivamente frito pueden acelerar el envejecimiento. Los alimentos con un alto nivel de antioxidantes, como frutos secos, frutas tropicales, zanahoria o el té verde, protegen a las células de los radicales libres y previenen el envejecimiento prematuro.

9- Problemas de sueño: Tanto con irse a la cama con apetito como irse habiendo comido demasiado, se pueden tener problemas para conciliar el sueño. Además de comer en exceso, se debe evitar también los alimentos muy picantes, los altos en grasas y los que puedan producir gases o indigestión.

10-Menor autoestima: Un buen físico ayuda a una autoestima positiva, al igual que tener sobrepeso la puede disminuir.

Por otra parte, comer en exceso puede provocar sentimientos de depresión, culpa o vergüenza e interferir con los niveles de azúcar en sangre, lo cual altera los estados de ánimo positivos.

11- Problemas de indigestión: La indigestión, la sensación incómoda que se siente en la parte superior del abdomen tras comer, puede producirse por comer alimentos altos en grasas, bebidas con gas, alcohol o cafeína y por masticar rápido y con la boca abierta.


Consejos para reducir el riesgo de enfermedades

Llevar una alimentación no equilibrada puede afectar negativamente a la salud. Hipertensión, diabetes, cáncer, obesidad o cirrosis están relacionados con el abuso o carencia de algunos alimentos.

Existen una serie de hábitos alimentarios y actitudes, que pueden reducir el riesgo de enfermedades crónicas y degenerativas:

  • Evitar el consumo de sal: un consumo abusivo de sal aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y circulatorias.
  • Adecuado consumo de yodo: la escasez de yodo provoca alteraciones metabólicas durante la infancia.
  • Evitar la ingesta elevada de grasas: El consumo excesivo de grasas saturadas (embutidos, pastelería industrial y fritos) aumenta los problemas cardiovasculares.
  • Aumentar el consumo de agua: Es recomendable beber al día 6 a 8 vasos de agua.
  • Evitar consumir cantidades excesivas de carne: Se recomienda reducir el consumo de carne, ya que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Si tu alimentación no es muy sana y balanceada puedes acudir al nutricionista que es el especialista que te orientará en la manera correcta de incorporar los alimentos y te indicará un plan de alimentación acorde a tus necesidades.

Tener una buena alimentación se traduce en tener mejor calidad de vida.

 Este material ha sido elaborado por la Lic. María Antonieta Ciancia Angerami, Nutricionista Clínico.

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